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ACTIVIDADES / CONVERSACIONES FICTICIAS
CHARLA/CONFER. CONVERSACIONES FICTICIAS 21 DE MARZO - 19.00h DIÁLOGO CON ALBERTO LAISECA 22 DE MARZO - 19.00h DIÁLOGO CON MATILDE SÁNCHEZ TODO EN SEDE FLORIDA 943
Idea: IGNASI DUARTE Un escritor responde a las preguntas que formuló a los personajes de sus novelas. A medida que va respondiendo a las cuestiones va reescribiendo sus obras. La trama nace del diálogo con un escritor a partir de un cuestionario elaborado con las preguntas que él mismo formuló a los personajes de sus novelas. La historia sin fin: la del escritor atrapado entre la realidad y la ficción. Conversaciones ficticias es una puesta en escena de la obra completa de un autor. Y también: una confesión, una autoficción, un espejismo, un psicodrama, una farsa. Un diálogo que documenta los límites de la ficción.
LAS PROPIEDADES DE UN REVÓLVER Por Ignasi Duarte Su cadáver estaba lleno de mundo. Cuando decidí bautizar mis argumentos teatrales con el nombre de automáticos, y de ahí esa etiqueta de teatro automático -algo pomposa y, tal vez, susceptible de generar demasiadas expectativas-, fue exclusivamente porque la idea de automático me remitía al mecanismo de un revólver. Días después -proseguí con la analogía-, los atributos de un revólver me revelaron que tenían cierto parecido con aspectos íntimamente relacionadas con el teatro, como estaba tratando de redefinirlo desde hacía meses. El teatro entendido como un artefacto portátil, directo, espontáneo, eficaz, letal, intrigante, etc., poseía innegables similitudes con una máquina de matar. "Mi padre me llevó una tarde al circo. Yo era pequeño e inocente, tendría unos cuatro años. Tras unos números de payasos y animales de los que ni me acuerdo, una muchacha joven subió con gran agilidad por una cuerda hasta un trapecio altísimo, yo me mojé los pantalones. Se balanceó en el aire, dio dos o tres volteretas y en una de ellas resbaló del trapecio y cayó al vacío atravesando la red. La gente gritó, ella quedó extendida en el suelo, manchando de sangre la arena. Durante mucho tiempo, en mi inocencia, creí que eso era el circo y también el teatro: cada noche una muchacha subía hasta el trapecio para precipitarse al vacío, siempre una distinta, siempre algo nuevo, irrepetible y peligroso". Esta anécdota de George Tabori -reseñada en el prólogo de su libro Teatro es teatro es teatro- define a la perfección cómo concibo el teatro y ejemplifica el motivo por el cual he dedicado tantas horas de trabajo a la búsqueda de una mecánica escénica que posibilite la ejecución de lo que he definido como teatro automático. Un género que deseo inaugurar con una práctica específica que consiste, simplemente, en mantener una conversación en escena mediante unas pautas muy sencillas que permitan a los intérpretes elaborar, de manera espontánea y autónoma, su propio discurso dramático. Con la intención de que éste, como la trapecista de Tabori, se convierta en algo nuevo cada día, tornándose imprevisible. Un discurso articulado en el vacío y siempre amenazado de muerte, ante la atónita mirada del público. Respecto a las dudas estructurales del inicio, había resuelto quiénes podían ser los intérpretes idóneos, así como que fuese la obra de los mismos escritores la que delimitara el marco de la pieza teatral y la dotara, asimismo, de contenido. Quedaba por resolver cómo dirigiría la conversación y mediante qué pautas la organizaría. Conversaciones ficticias: el escritor y su doble Conversaciones ficticias profundiza en un procedimiento dialéctico que acota la relación entre los conversadores, estrechando el cerco sobre el autor y su obra, y sirviéndose de ésta no para representarla, o adaptarla a escena, sino para obtener, repito, un nuevo relato a partir de la literatura, de sus restos. Un relato que ninguno de los dos intérpretes sabe hacia dónde va, cómo se desarrollará: los asuntos sobre los que tratará el diálogo surgirán de modo accidental. El autor los irá apuntando y yo, como interlocutor, adaptándome a ellos para realizar nuevas preguntas -sin un orden preestablecido- que harán avanzar la narración. Imposible ensayar, imposible simular, imposible fallar. El escritor-intérprete afronta el reto de descubrir por sí mismo -desorientado como está por haber sido arrojado a escena de improviso- cómo sobrevivir en un contexto inhóspito, inusual, terrorífico..., en donde, además, vive amenazado por su peor enemigo: él mismo. Presenciar ese acto de supervivencia es lo que confiere verdadero interés a su actuación, porque es auténtica: muestra una pérdida real en los confines del escenario. Y pone al descubierto la inocencia de unos intérpretes que no han sido amaestrados para fingir sentimientos que no les pertenecen.
ALBERTO LAISECA nació en Rosario en 1941. Operario de Entel y corrector en La Razón, ganador de la beca Guggenheim y del premio Konex de novela, y conductor del micro-programa Cuentos de Terror por I-Sat, lleva publicados casi dos decenas de libro. Es autor de Los Sorias, cuyas 1500 páginas fueron publicadas en 1999 con prólogo de Piglia.
MATILDE SÁNCHEZ nació en Buenos Aires y es traductora literaria de inglés. En 1985 publicó su primer libro periodístico, Historias de vida, una biografía de Hebe de Bonafini. Escribió las novelas La ingratitud (1990), El Dock (1993), El desperdicio (2007) y Los daños materiales (2010). Es una destacada periodista cultural y trabaja desde hace años en el diario Clarín, de cuyo suplemento Cultura y Nación fue directora. IGNASI DUARTE. (Barcelona, 1976) Abandona los estudios de Filosofía que cursaba en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). En 1996, funda el Museo Nacional de Arte Portátil (MNAP), junto con Dídac P. Lagarriga y Llorenç Bonet. Paralelamente, participa como artista visual en distintas exposiciones colectivas. A finales de 2003, inicia la relación profesional con el director de teatro Roger Bernat, con quien realizará los espectáculos LA LA LA LA LA (2003-04), Amnèsia de fuga (2004), Tot és perfecte (2005) y Rimuski (2006). Como dramaturgo también participa, junto con Juan Navarro, en la creación del espectáculo Fiestas Populares (2005). En televisión, protagoniza la serie de ficción documental Detectiu (Canal 33-TVC, 2007), donde colabora también en la elaboración del guión. En 2009 edita, junto con Roger Bernat, el libro Querido público (Cendeac/ Fundación ICO). En 2012, estrena su primer largometraje, Montemor, con el que obtiene una Mención Especial como Mejor Primer Film en el prestigioso festival FID Marseille, siendo además seleccionado en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en el Festival Traces de Vies y en el Festival Internacional de Cine de Uruguay. Actualmente, trabaja en su segundo largometraje y prosigue con Conversaciones ficticias, un proyecto que, jura, continuará hasta el final de sus días. |
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